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Hifema: datos sobre la hemorragia ocular interna

¿Qué es un hifema?

Un hifema es una hemorragia o un vaso sanguíneo roto en el ojo que hace que la sangre se acumule en la cámara anterior del ojo, el espacio entre la córnea y el iris.

La gravedad de un hifema se clasifica en función de la cantidad de sangre que se acumula en el ojo:

  • Grado 0 (microhifema): No hay acumulación visible de sangre, pero al examinar con el microscopio se pueden ver glóbulos rojos.

  • Grado 1: Acumulación de sangre en menos del tercio inferior de la cámara anterior.

  • Grado 2: La sangre llena entre un tercio y la mitad de la cámara anterior.

  • Grado 3: La sangre llena entre la mitad y casi toda la cámara anterior.

  • Grado 4: La cámara anterior está totalmente llena de sangre. Si la sangre es de color rojo brillante, esto se denomina hifema total. Si la sangre es de color rojo y negro, en ocasiones se denomina "hifema de 8 bolas".

En general, cuanto más elevado es el grado del hifema, mayor es el riesgo de pérdida de la visión y de daños en el ojo a largo plazo.

El color rojo oscuro o negro de un hifema de ocho bolas (el tipo más peligroso) se asocia con la disminución de la circulación del humor acuoso y la disminución del oxígeno en la cámara anterior del ojo.

¿Cuáles son otros síntomas de hifema?

Además de la sangre en el ojo, los siguientes síntomas suelen estar asociados con el hifema:

El dolor ocular, la sensibilidad a la luz y el dolor de cabeza son especialmente probables si un hifema está causando aumento de la presión intraocular (PIO).

¿Que causa las hemorragias en el ojo?

La causa más común del hifema es un traumatismo en el ojo. Por esto, es importante que vea inmediatamente a su oftalmólogo si sufre una lesión que causa un "ojo negro."

En algunos casos también puede producirse un hifema traumático después de una cirugía ocular, incluida la cirugía de cataratas. Sin embargo, esto es relativamente raro.

También es posible que se produzca un hifema de forma espontánea, especialmente entre personas que toman anticoagulantes (como la warfarina o la aspirina) o tienen un trastorno de coagulación de la sangre (hemofilia). La diabetes también puede incrementar el riesgo de un hifema espontáneo, al igual que el crecimiento de un tumor en el ojo (melanoma ocular).

¿Es grave un hifema? ¿Hay complicaciones?

Habitualmente, el cuerpo reabsorberá la sangre que se acumula en la cámara anterior del ojo debido a un hifema, sin daño permanente para el ojo.

Incluso si no siente molestias en el ojo y su visión parece estar bien, consulte inmediatamente a un profesional del cuidado ocular si tiene un traumatismo ocular que puede causar un hifema.

En algunos casos, la coagulación de esta sangre obstruirá o dañará la estructura en la periferia de la cámara anterior que controla el flujo normal de salida del humor acuoso del ojo. Esto puede provocar un incremento de la presión ocular que puede conducir a glaucoma y pérdida permanente de la visión.

Además, en algunos casos se puede producir una nueva hemorragia en el ojo después de la lesión ocular inicial que provoca un hifema traumático. Esta nueva hemorragia (que habitualmente sucede algunos días después de la lesión) puede ser más grave y más peligrosa que la inicial.

Las personas con anemia drepanocítica, una enfermedad hereditaria en la que los glóbulos rojos se distorsionan en forma de media luna, o quienes simplemente tienen el rasgo genético de esta enfermedad tienen un mayor riesgo de sufrir daños oculares por un hifema.

Tratamiento del hifema

Según la gravedad del hifema y los factores de riesgo asociados, su oftalmólogo puede recomendar una combinación de las siguientes precauciones y tratamientos.

  • Actividad física limitada

  • Elevación de la cabeza (incluso al dormir)

  • Utilización de un protector ocular

  • Visitas de seguimiento frecuentes durante varias semanas o meses

  • Medicina para el dolor

  • Medicamentos antiinflamatorios (tópicos u orales)

  • Otros medicamentos

En caso de un hifema grave se puede necesitar cirugía.

No utilice analgésicos de venta libre que contengan aspirina o antiinflamatorios no esteroideos (AINE) si tiene un hifema, porque estos medicamentos pueden incrementar el riesgo de volver a sangrar en el ojo.

Incluso si no siente molestias en el ojo y tampoco observa problemas de visión, consulte inmediatamente a un profesional del cuidado ocular si tiene un traumatismo ocular que puede causar un hifema. Asegúrese de asistir a todas las visitas de seguimiento que recomienda su doctor.

Además, las exploraciones oftalmológicas rutinarias son muy importantes después de tener un hifema, ya que su riesgo de presión ocular elevada y glaucoma puede ser mayor, incluso años después.

¿Cómo puedo prevenir un hifema?

La mejor forma de evitar un hifema traumático es usar gafas de seguridad u otras gafas de protección siempre que participe en actividades potencialmente peligrosas.

Se deben utilizar gafas deportivas protectoras al jugar al béisbol, sóftbol, ráquetbol, baloncesto, jóquey u otros deportes que supongan un riesgo de trauma para los ojos.

Además, tenga en cuenta que deportes como el boxeo incrementan notablemente el riesgo de un hifema traumático.

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