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Retinopatía diabética

La retinopatía diabética -daño a la retina con peligro para la visión ocasionado por la diabetes- es la causa principal de ceguera entre los estadounidenses en edad productiva.

Las buenas noticias: La retinopatía diabética con frecuencia puede prevenirse mediante la detección temprana, los cuidados adecuados para tratar la diabetes y los exámenes oculares de rutina realizados por su optometrista u oftalmólogo.


Según la Federación Internacional de Diabetes (IDF por su sigla en inglés), Estados Unidos tiene el mayor índice de diabetes entre 38 países desarrollados, con aproximadamente 30 millones de habitantes -cerca de 11 % de la población de este país entre las edades de 20 y 79- que presentan esta enfermedad.

Alrededor del 90 % de estadounidenses con diabetes tiene diabetes tipo 2, que se desarrolla cuando el cuerpo no puede producir suficiente insulina —una hormona secretada por el páncreas que permite que el azúcar de la dieta ingrese al cuerpo— o cuando el cuerpo pasa a ser resistente a la insulina. Esto ocasiona que los niveles de glucosa (azúcar) en el flujo sanguíneo se eleven y puedan con el tiempo producir daños a los ojos, riñones, nervios o corazón, según la Asociación Estadounidense de Diabetes (ADA, por su sigla en inglés).

En las etapas avanzadas de la retinopatía diabética es posible observar  puntos ciegos y manchas flotantes.
En las etapas más avanzadas de la retinopatía diabética, es posible que tenga puntos ciegos y/o manchas flotantes.

Los factores de riesgo para la diabetes tipo 2 incluyen obesidad, una dieta no saludable e inactividad física. Desafortunadamente, la prevalencia de la obesidad y la diabetes tipo 2 ha aumentado en forma significativa en Estados Unidos en los últimos 30 años.

Según datos proporcionados por los Centros para Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés), en diciembre de 2015 habían 1.4 millones de nuevos casos de diabetes reportados en este país en 2014. Si bien esta cifra anual descendió del pico histórico de 1.7 millones de nuevos casos en 2009, aun corresponde a tres veces más de lo reportado en 1980.

En Estados Unidos, hay entre 12,000 y 24,000 nuevos casos de ceguera por retinopatía diabética por año, según CDC, y muchos podrían haber sido evitados con una intervención temprana. Pero un porcentaje significativo de estadounidenses con diabetes no tiene conciencia del riesgo de deficiencia visual que implica esta enfermedad.

De hecho, de acuerdo con una encuesta realizada por Everyday Health, menos de la mitad de los adultos con diabetes en Estados Unidos conoce el riesgo que enfrenta de pérdida de la visión.

Los resultados de la encuesta mostraron que solamente el 18 % de los encuestados estaba familiarizado con el edema macular diabético (DME, por su sigla en inglés), término que se refiere a la inflamación de la mácula relacionada con la retinopatía diabética, y casi un tercio (30 %) de los encuestados afirmó que no se hace exámenes anuales de pupila dilatada, — según la recomendación del Instituto Ocular Nacional (National Eye Institute) para las personas con diabetes, que podrían ayudar a protegerlo de pérdidas de visión relacionadas con la diabetes.

Las personas más vulnerables a la retinopatía diabética, tales como los adultos mayores y algunas minorías, pueden no recibir una atención adecuada para sus ojos por falta de seguros de salud, aun para médicos de atención primaria.

Debido a esto, asegúrese de ocuparse cuanto antes de la salud de sus ojos y de la de sus familiares y amigos afectados, cuando existe la presencia de diabetes.

En general, la diabetes no genera retinopatía diabética hasta que el paciente alcanza 10 años con esta condición. Sin embargo, no es recomendable esperar todo ese tiempo para realizarse un examen ocular.

Frente a un diagnóstico de diabetes, su médico de atención primaria debe referirlo a un médico de la vista (optometrista u oftalmólogo) para efectuarse un examen de pupila dilatada al menos una vez al año.

¿Cómo es que la diabetes causa retinopatía diabética?

La diabetes mellitus (DM) causa cambios anormales en el azúcar en la sangre (glucosa) que su cuerpo normalmente convierte en energía para alimentar sus diferentes funciones.

La diabetes descontrolada hace que niveles inusualmente altos de azúcar en la sangre (hiperglicemia) se acumulen en los vasos sanguíneos, causando un daño que obstaculiza o altera el flujo de sangre en los órganos de su cuerpo, incluyendo sus ojos.

Generalmente, la diabetes se clasifica en dos tipos:

  • Diabetes tipo 1. La insulina es una hormona natural que ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre necesarios para "alimentar" su cuerpo. Cuando usted recibe un diagnóstico de diabetes tipo 1, se considera que es insulino dependiente, porque necesitará inyecciones u otros medicamentos para suministrar la insulina que su cuerpo es incapaz de producir por sí mismo. Cuando usted no produce suficiente cantidad de insulina propia, su azúcar en la sangre no se regula y los niveles son demasiado altos.
  • Diabetes tipo 2. Cuando recibe el diagnóstico de diabetes tipo 2, habitualmente se le considerará insulino no dependiente o insulino resistente. Con este tipo de diabetes, usted produce suficiente insulina pero su cuerpo no puede utilizarla correctamente. Su cuerpo lo compensa produciendo aun más insulina, lo que puede causar un consiguiente aumento anormal en los niveles de azúcar en la sangre.

Con ambos tipos de diabetes, los picos anormales de azúcar en la sangre pueden aumentar el riesgo de contraer retinopatía diabética.

El daño en los ojos sucede cuando grandes cantidades de azúcar en la sangre comienzan crónicamente a obstruir o dañar los vasos sanguíneos de la retina ocular, la cual contiene células sensibles a la luz (fotorreceptores) necesarias para una buena visión.

Síntomas de la retinopatía diabética y otros problemas de la diabetes en relación con la vista

Posiblemente, usted note la presencia de la retinopatía diabética (RD) u otros problemas asociados a la diabetes cuando experimente síntomas como:

Ilustración de vasos sanguíneos dañados de la retina, que filtran sangre hacia el lado posterior del ojo.
Entre otros problemas, la diabetes puede dañar vasos sanguíneos de la retina, haciendo que se filtre sangre hacia el lado posterior del ojo.

Durante un examen ocular, el médico verificará la existencia de otros signos de retinopatía diabética y de enfermedad diabética ocular. Los signos de daño ocular encontrados en la retina pueden incluir hinchazón, depósitos y evidencia de hemorragia o derrame de fluidos provenientes de los vasos sanguíneos.

Su profesional de la visión usará una cámara especial o algún otro dispositivo de imágenes para fotografiar la retina y buscar signos que delaten un daño asociado con la diabetes. En algunos casos, tal vez él o ella lo refiera a un especialista de retinas para hacer pruebas adicionales y establecer un posible tratamiento.

Para llegar a un diagnóstico definitivo, es posible que deba someterse a una prueba llamada angiografía fluoresceínica. En esta prueba, se inyecta un tinte en su brazo de forma intravenosa, que aparece gradualmente en los vasos sanguíneos de la retina. Los vasos quedan iluminados para así poder detectar cambios en ellos que se relacionen con la diabetes y con hemorragia en la retina.

Un síntoma de la enfermedad diabética ocular algunas veces desapercibido es el daño a los nervios (neuropatía), que afecta los músculos oculares que controlan los movimientos del ojo. Algunos de los síntomas son el movimiento involuntario de los ojos (nistagmo) y la doble visión.

Tipos de enfermedad diabética ocular

Una vez que los daños por alta azúcar en la sangre producen daños en la retina, pueden ocasionar filtraciones de fluidos o hemorragias. Esto hace que la retina se hinche y forme depósitos en las etapas tempranas de la retinopatía diabética.

Consejos de Prevención

Si desea evitar contraer retinopatía diabética o controlar su desarrollo, pruebe estos consejos:

  • Mantenga el azúcar en la sangre dentro de límites normales.
  • Controle la presión sanguínea y manténgala bajo niveles correctos.
  • Mantenga una dieta saludable.
  • Ejercítese en forma regular.
  • No fume.
  • Siga las instrucciones de su médico diligentemente

Sobre todo, ¡asegúrese de realizarse exámenes oculares periódicos!

En etapas posteriores, el derrame de los vasos sanguíneos hacia el humor vítreo del ojo, transparente y con consistencia de gel, puede ocasionar graves problemas oculares y, con el tiempo, puede llevar a la ceguera.

Edema macular clínicamente significativo (CSME, por su sigla en inglés). Esta inflamación de la mácula es más comúnmente asociada con la diabetes tipo 2. El edema macular puede ocasionar una visión reducida o distorsionada.

El edema macular diabético (DME, por su sigla en inglés) se clasifica habitualmente de dos formas:

  • Focal, causado por microaneurismas u otras anormalidades vasculares en ocasiones acompañadas por vasos sanguíneos con pérdidas.
  • Difuso, que describe a los diminutos vasos sanguíneos (capilares) dilatados o inflamados dentro de la retina.

Si usted tiene CSME, muchas veces recibirá el consejo de someterse a la fotocoagulación láser.

Retinopatía diabética no proliferativa (NPDR, por su sigla en inglés). Este estado temprano de la RD —identificado por depósitos que se forman en la retina— puede tener lugar en cualquier momento después de surgida la diabetes.

A menudo no hay síntomas visuales presentes, pero el examen de la retina puede revelar diminutos exudados y hemorragias retinales conocidos como microaneurismas, que son un tipo de dilatación de pequeños vasos sanguíneos.

En la diabetes tipo 1, estos síntomas precoces raramente están presentes antes de tres o cuatro años después del diagnóstico. En la diabetes tipo 2, la NPDR puede estar presente aun con el diagnóstico.

Retinopatía diabética proliferativa (PDR, por su sigla en inglés). De las enfermedades diabéticas ópticas, la retinopatía diabética proliferativa presenta el mayor riesgo de pérdida de visión.

La afección se caracteriza por estos signos:

  • Desarrollo de vasos sanguíneos anormales (neovascularización) en el nervio óptico y el humor vítreo, o adyacente a los mismos.
  • Hemorragia pre-retinal, que tiene lugar en el humor vítreo o al frente de la retina.
  • Isquemia que proviene del flujo sanguíneo disminuido o bloqueado, conjuntamente con una falta de oxígeno que es necesaria para una retina saludable.

Estos vasos sanguíneos anormales formados de por la neovascularización tienden a romperse y sangrar hacia el interior del humor vítreo del ojo. Además de la pérdida repentina de la visión, es posible que existan complicaciones más permanentes como desprendimiento de retina traccional y glaucoma neovascular.

Es posible que el edema macular ocurra en conjunto con la NPDR o PDR, o independientemente.

Usted debe someterse a examen periódicamente, pero en general no necesita tratamiento con láser por la enfermedad diabética ocular hasta que la afección esté avanzada.

¿Quién contrae retinopatía diabética?

Más allá de la presencia de la diabetes, controlar correctamente su azúcar en la sangre es un factor fundamental para determinar la probabilidad de que usted contraiga retinopatía diabética conjuntamente con pérdida de la visión.

La presión sanguínea alta descontrolada (hipertensión) ha sido asociada con daño ocular relacionado con diabetes. Asimismo, existen estudios que han demostrado un grado mayor de avance de la retinopatía diabética en mujeres diabéticas cuando quedan embarazadas.

Por supuesto, cuanto más tiempo sufra de diabetes, más probable será tener pérdida de visión.

La Academia Estadounidense de Oftalmología (AAO, por su sigla en inglés) observa que todos los diabéticos que tienen la enfermedad durante tiempo suficiente, desarrollarán al menos cierto grado de retinopatía diabética, aunque las formas menos avanzadas de la enfermedad ocular pueden no conducir a la pérdida de visión.

Las minorías y la retinopatía diabética

En Estados Unidos, las minorías parecen ser particularmente vulnerables a la pérdida de visión causada por la enfermedad diabética ocular.

Según el Instituto Ocular Nacional (NEI, por su sigla en inglés), más del 13 % de los adultos afroamericano han sido diagnosticado con diabetes, y más de 825,000 afroamericanos tienen retinopatía diabética. El NEI supone que la cifra de afroamericanos con retinopatía diabética aumentará a más de un millón para el año 2030, y a casi dos millones para 2050.

Asimismo, un estudio reciente llevado a cabo en la Universidad de Alabama, en el Birmingham and Wills Eye Hospital de Filadelfia descubrió que los afroamericanos con diabetes se encuentran entre los que enfrentan los riesgos más altos de contraer retinopatía diabética y muestran los índices más bajos de uso de atención médica ocular.

Los hispanos con diabetes también enfrentan un riesgo por encima del promedio de contraer retinopatía diabética y pérdida de visión.

Los resultados del Estudio Ocular en Latinos de Los Angeles, patrocinado por el NEI, demuestran que el 42 % de hispanos que ha tenido diabetes por más de 15 años también tendrá retinopatía diabética, comparado con el 15 % de todas las personas con diabetes de duración similar.

Los indígenas americanos tienen un alto riesgo de desarrollar diabetes y la enfermedad diabética ocular relacionada. Los indígenas Pima, por ejemplo, tienen un 35 % de prevalencia de diabetes en comparación con el 9.4 % de la población estadounidense general.

¿Cuándo la retinopatía diabética se torna una incapacidad?

Usted tiene que hacer todo lo posible mediante la intervención médica y otros recursos para combatir la diabetes y la retinopatía diabética antes de calificar para consideraciones especiales conforme a la Ley de estadounidenses con discapacidades (ADA, o Americans with Disabilities Act).

Básicamente, una discapacidad significa que usted está considerablemente limitado para funcionar de la manera que se maneja en la actividad diaria. Cuando está discapacitado, usted tiene derecho a determinadas adaptaciones razonables en el lugar de trabajo y en lugares públicos, como escuelas.

Las enmiendas de ADA incorporadas en 2008 aclaran aún más que los diabéticos en particular tienen determinadas protecciones en virtud de la ley, como recesos necesarios en el trabajo para aplicarse las inyecciones de insulina o pausas para comida a horas establecidas para mantener los niveles de azúcar en la sangre.

Usted no puede ser despedido de su trabajo ni se le puede negar un empleo estrictamente porque sea diabético, siempre que sea capaz de desenvolverse en las tareas básicas del trabajo.

Como ejemplo, la Asociación Estadounidense de Diabetes afirma que una persona con retinopatía diabética leve puede llevar a cabo sin inconvenientes las tareas diarias pero podría tener problemas con la visión nocturna. En este caso, se podría necesitar adaptaciones tales como una iluminación adecuada en el lugar de trabajo.

Si surgen dudas, quizás necesite una carta de su médico que explique al empleador que usted podrá realizar correctamente determinadas tareas del trabajo. El médico también podría explicar que usted puede necesitar adaptaciones especiales tales como iluminación adicional.

Las reglamentaciones estatales sobre la discapacidad difieren, por lo que debe analizar las directrices establecidas por el estado en el que usted reside.

Si usted es visualmente discapacitado al grado de no poder trabajar y supone que la afección durará al menos un año, es posible que califique para los beneficios por discapacidad de la Seguridad Social.

Para tener los derechos, previamente usted debe haber estado laboralmente activo por un período de tiempo que depende de su edad. Puede ponerse en contacto con el representante local de la Seguridad Social para informarse de los detalles o consultar en Internet sobre directrices específicas de la Administración de la Seguridad Social de Estados Unidos, en www.ssa.gov.

Programas de asistencia para exámenes oculares

Si usted tiene diabetes (o está en riesgo de contraerla) y no puede costear un examen ocular, existen programas para ayudar a que obtenga la atención médica ocular que necesita. Algunos ejemplos son:

VISION USA. Administrado por la Optometry Cares - The AOA Foundation, este programa proporciona exámenes oculares sin cargo para trabajadores sin seguro y de bajos ingresos y sus familias. Para obtener más información sobre VISION USA, visite el sitio web de AOA Foundation .

EyeCare America. Este programa de servicio público de la Foundation of the American Academy of Ophthalmology brinda exámenes oculares sin costo para adultos mayores que cumplan con los requisitos. Las personas elegibles reciben un amplio examen médico ocular y hasta un año de atención médica para cualquier afección diagnosticada durante el examen inicial sin costos de su propio bolsillo. Para determinar si usted, un adulto mayor de su familia o un amigo cumplen con los requisitos del programa, visite el sitio web de EyeCare America .

Lions Clubs International. Esta organización proporciona asistencia financiera a personas en necesidad de atención médica ocular a través de sus clubes locales. Puede ubicar un Club de Leones usando la función "buscador de clubes" ("club locator") en el sitio web de la organización . AAV

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Gary Heiting, OD y Vance Thompson, MD, también contribuyeron con este artículo.

Página actualizada en noviembre de 2017