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¿Los lentes de contacto son una buena opción para los niños?

¿ Los lentes de contacto son seguros para los niños?

Esta es una pregunta muy frecuente que los padres hacen a los profesionales del cuidado ocular cuando los niños empiezan a decir que quieren usar lentes de contacto. Sin embargo, es la madurez y la capacidad de un niño para manejar los lentes de contacto de manera responsable lo que es más importante que la edad en sí.

¿A qué edad pueden empezar a usar lentes de contacto los niños?

Físicamente, los ojos de un niño pueden tolerar los lentes de contacto a una edad muy temprana. Incluso a algunos bebés se les colocan lentes de contacto debido a cataratas congénitas u otras afecciones oculares presentes al nacer.

En un estudio en el que a niños de 8 a 11 años de edad con miopía se les probaban lentes de contacto diarios desechables, el 90 % de los niños no tuvieron problemas para colocarse o quitarse los lentes de contacto sin ayuda de sus padres.

Si está considerando la posibilidad de ponerle lentes de contacto a su hijo, fíjese en cómo gestiona su hijo otras responsabilidades. ¿Tiene buenos hábitos de aseo personal, mantiene limpia su habitación y el baño, y hace las tareas escolares y domésticas?

Si a los niños hace falta recordarles con frecuencia que mantengan limpias las cosas y que mantengan buenas prácticas de higiene, tal vez no estén preparados para la responsabilidad de ponerse y cuidar los lentes de contacto. Si gestionan bien esas tareas, pueden ser excelentes candidatos para usar lentes de contacto.

Como es natural, los niños son excelentes usuarios de lentes de contacto si se responsabilizan de ellos. Normalmente están muy motivados para ponérselos y se suelen adaptar muy bien.

Es mucho menos probable que los niños tengan sequedad ocular crónica, una afección que a los adultos les puede provocar problemas relacionados con los lentes de contacto.

Además, los niños más pequeños siguen las instrucciones para ponerse lentes de contacto mejor que los adolescentes y los jóvenes adultos, y por ese motivo pueden tener menos problemas relacionados a ponérselos durante demasiado tiempo o no utilizar las soluciones para lentes de contacto.

Lentes de contacto para deportes

Para los niños que practican deportes, los lentes de contacto ofrecen diversas ventajas sobre las gafas.

Si su hijo utiliza gafas para practicar deporte, incluso si tiene lentes de policarbonato , aún tiene que preocuparse de que las monturas no se rompan durante los deportes de contacto, lo que puede causar lesiones en los ojos. Y los lentes de las gafas de sol deportivas o gafas de protección en ocasiones pueden empañarse durante la competición y afectar la visión y el rendimiento.

Los lentes de contacto deportivos eliminan estos problemas y también proporcionan otros beneficios, entre ellos una visión sin obstáculos del campo de juego para disfrutar de una mejor visión periférica que le permite a su hijo reaccionar más rápidamente cuando otros jugadores u objetos se aproximan por un lado.

Los lentes de contacto también se mantienen estables en los ojos del niño cuando está corriendo y facilitan una visión más estable y precisa.

Muchos lentes de contacto, en especial los permeables al gas, ofrecen una óptica mejor que la de las gafas. Esto conduce a una visión más nítida que puede mejorar el rendimiento deportivo. Por ejemplo, un jugador de béisbol con lentes de contacto podría ver la pelota unos milisegundos antes con una visión nítida.

Desarrollo de la autoestima con los lentes de contacto

Muchos niños se sienten cohibidos por usar gafas o no les gusta su aspecto cuando se las ponen. Usar lentes de contacto puede mejorar cómo se sienten los niños sobre su apariencia, e incrementar la confianza en sí mismos.

En un estudio de 169 niños que usaban gafas de prescripción y a quienes posteriormente se les colocaron lentes de contacto, los investigadores vieron que el uso de lentes de contacto "mejora de manera significativa como se sienten los niños y los adolescentes sobre su apariencia y la participación en actividades."

Entre los participantes en el estudio, un 71,2 % de los niños entre 8 y 12 años y un 78,5 % de los adolescentes dijeron que preferían usar lentes de contacto en vez de gafas.

Los investigadores también observaron que los niños de hasta solo ocho años de edad eran igual de capaces que los adolescentes de usar y cuidar los lentes de contacto de hidrogel de silicona utilizados en el estudio, que fue patrocinado por Vistakon.

En otro estudio, 484 niños de entre 8 y 11 años de edad fueron asignados al azar a usar gafas o lentes de contacto durante un período de tres años. Al final del estudio, las puntuaciones de la encuesta sobre la autopercepción de los niños en cuanto al aspecto físico, la competencia atlética y la aceptación social eran más altas para los niños que usaban lentes de contacto.

Además, hay que tener en cuenta que cambiar al niño de usar gafas a lentes de contacto no tiene que ser una decisión permanente. Si su hijo no se adapta bien o no asume la responsabilidad de usar y cuidar los lentes de contacto, siempre puede volver a usar gafas. Siempre se puede volver a intentar usar lentes de contacto más adelante.

Artículo relacionado: Lentes de contacto para niños y adolescentes: ¿Es el momento?

Control de la miopía con lentes de contacto

Otro motivo para considerar la posibilidad de que su hijo use lentes de contacto es que, en algunos casos, los lentes de contacto pueden ralentizar la progresión de la miopía en los niños.

De hecho, diversos estudios han encontrado que los lentes de contacto permeables al gas especialmente diseñados y los lentes de contacto multifocales pueden proporcionar un importante control de la miopía en muchos niños miopes.

Además, un método modificado de adaptación de los lentes de contacto rígidos permeables al gas denominado ortoqueratología (u "Orto K") ha demostrado tener éxito para revertir la miopía existente en niños miopes. La técnica utiliza lentes de contacto permeables al gas especialmente diseñados, que cambian la forma de la córnea mientras duerme con los lentes puestos. Por la mañana se quitan los lentes y, cuando tiene éxito, la Orto K permite que una persona miope pueda ver claramente sin gafas durante el día.

No obstante, la corrección de la miopía que proporciona Orto K solo es temporal. Los lentes de corrección de la córnea deben usarse de manera regular durante el sueño para mantener una buena visión no corregida durante el día.

Investigadores de Nueva Zelanda informaron que lentes de contacto blandos experimentales "de enfoque dual" pudieron ralentizar la progresión de la miopía en niños de entre 11 y 14 años de edad, en comparación con los lentes de contacto blandos normales.

Los lentes de enfoque dual presentaban una zona óptica central que corrige completamente la miopía rodeada de zonas periféricas de menor corrección. El diseño de los lentes se basó en investigación previa que sugiere que el desenfoque periférico en la retina podría reducir el alargamiento del globo ocular durante la infancia, que está asociado con la progresión de la miopía.

A lo largo de 20 meses, los lentes de enfoque dual redujeron la progresión de la miopía en un 30 % o más, del 70 % de los niños que participaron en el estudio, mientras proporcionaban una agudeza visual y sensibilidad al contraste iguales a los lentes de contacto blandos convencionales.

Gretchyn Bailey también contribuyó a este artículo.

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